En otoño es normal que muchas tortugas de tierra coman menos y se muevan poco. Aun así, conviene descartar que esté enferma antes de pensar en hibernación. Una tortuga solo debe hibernar si está sana y con buen peso. Por eso lo primero es una revisión con un veterinario de exóticos: si tiene los ojos hinchados, mocos, respira con ruido o ha perdido peso, no debe hibernar. Si la tienes siempre dentro de casa a temperatura alta, no va a hibernar de forma natural, y no hay que forzarla de golpe. Y nunca la pongas a hibernar con comida en el intestino ni sin controlar la temperatura. En nuestra página de reptiles tienes lo básico.
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