Cómo domesticar un agapornis sin cortarle las alas: método con premios paso a paso

Para domesticar un agapornis no hace falta cortarle las alas: se consigue con premios, sesiones cortas y una habitación segura donde pueda volar. El método tiene seis pasos (adaptación, premio favorito, comer de la mano, el target, la orden «sube» y las salidas con vuelta a la jaula) y suele llevar entre unos días y unas semanas, según la edad y el carácter del ave.
Más de dos millones de personas han visto el vídeo viral en el que un chico entrena a Loki, su agapornis de Fischer: le corta las alas, lo acorrala en una esquina y le sujeta las patas para acariciarlo. ¿Funciona? En parte. ¿Es la mejor manera de adiestrar a un agapornis? Hoy sabemos que no.
En esta guía analizamos lo que ese vídeo hace bien, lo que ya no se recomienda y, sobre todo, te enseñamos paso a paso el método con refuerzo positivo para que tu agapornis se suba a tu dedo porque quiere, no porque no tiene escapatoria. Si prefieres verlo en vídeo, aquí tienes el vídeo completo de Faukota sobre cómo domesticar un agapornis:
Lo que acierta el vídeo viral (y lo que ya no se recomienda)
Lo que hace bien
Empecemos por lo bueno, que es bastante:
- Insiste en que un ave no es un juguete: necesita amor, tiempo y rutina.
- Recomienda empezar con un pájaro joven, porque aprende antes (aunque un adulto también aprende, como verás más abajo).
- Usa la comida como motivación, que es la base de todo el entrenamiento moderno con aves.
- Pide movimientos suaves y mucha paciencia: eres cien veces más grande que él.
Lo que ya no se recomienda
Para domesticar un agapornis, lo primero que hace es cortarle las plumas de vuelo para que no pueda escapar de él. Después lo deja intentar volar hasta que «se da cuenta de que no puede», lo lleva a una esquina, le empuja el pecho con el dedo y, cuando ya se sube, lo tumba boca arriba y le sujeta las patas. Él lo llama «ser dominante».
Los agapornis no funcionan con dominancia. El miedo les enseña a evitarte; el premio les enseña a buscarte. Un agapornis que se sube a tu dedo porque no tiene otra opción no confía en ti: simplemente, se rinde. En la tabla tienes el resumen de lo que sí y lo que mejor no.
| ✔ Sí | ✖ Mejor no |
|---|---|
| Paciencia, premios y sesiones cortas (5-10 minutos) | Perseguirlo, acorralarlo o «ser dominante» |
| Una habitación segura donde pueda volar | Cortarle las alas para que no escape |
| Que elija subir al dedo con el target y la orden «sube» | Empujarle el pecho hasta que no le quede otra |
| Jaula a la altura del pecho y unos días de adaptación | Sacarlo de la jaula el primer día |
| Caricias en la cabeza y la nuca cuando él las pide | Tumbarlo boca arriba e inmovilizarlo «para que se acostumbre» |
| Un beso en la cabeza o unas palabras cariñosas | Besos en el pico (bacterias y enfermedades en los dos sentidos) |
| El hombro como premio cuando ya hay confianza | El hombro desde el primer día, a un mordisco del ojo |

¿Hay que cortarle las alas para domesticar un agapornis?
No. Es la pregunta que más nos hacéis en la comunidad y la respuesta corta es que cortar las alas a un agapornis no lo domestica: solo le quita la posibilidad de irse. El vínculo se construye con premios, no con la falta de alternativas.
Por qué no recomendamos cortar las alas
- Es cierto que no duele (es como cortarse el pelo), pero volar es su ejercicio diario y su manera de sentirse seguro.
- Un ave que no puede volar se cae y puede golpearse el pecho, el pico o la quilla.
- Un agapornis que no vuela se aburre, engorda y tiene más riesgo de problemas de comportamiento (gritos, picaje).
- Y lo más importante: si se sube a tu dedo porque no tiene escapatoria, no confía en ti. Simplemente, no tiene otra opción.
La alternativa: una habitación segura para volar
Antes de abrir la jaula, prepara la habitación. Es un minuto y evita el 90 % de los accidentes domésticos con aves:
- Ventanas y puertas cerradas (y las persianas o cortinas medio echadas).
- Ventilador apagado y nada al fuego en la cocina (el humo del teflón es tóxico para las aves).
- Espejos y cristales grandes tapados con una cortina o una sábana: no distinguen el cristal.
- Otros animales fuera de la habitación (perros y gatos incluidos, por muy buenos que sean).
- Sin plantas tóxicas, velas encendidas, vasos con líquido ni cables al alcance.
Así puede volar sin peligro y tú entrenas con un pájaro que viene a ti porque quiere.
¿Y si tu agapornis ya tiene las alas cortadas?
Tranquilidad: las plumas de vuelo vuelven a crecer en la siguiente muda, normalmente en unos meses. Mientras tanto:
- Pon perchas más bajas y escaleras para que pueda moverse sin saltar al vacío.
- Coloca una alfombra o una toalla bajo la jaula y su zona de juego, por si cae.
- Aprovecha para trabajar los pasos 1 a 4 del método (adaptación, premio, mano y target): no necesitan vuelo.
Dónde colocar la jaula antes de domesticar un agapornis (y cuánto esperar)
En el vídeo, la jaula está en el punto más alto de la habitación «para que se sienta seguro». Respetar su espacio es buena idea, pero muchos especialistas prefieren colocarla a la altura del pecho: un ave que siempre está por encima de ti puede volverse más esquiva, y a esa altura puedes acercarte sin que tu mano aparezca «desde arriba» como un depredador.
Otra cosa: el vendedor le aconsejó dejarlo una o dos semanas en la jaula antes de sacarlo. Él no esperó. Nosotros sí recomendamos unos días de adaptación (entre 3 y 7) para que conozca su jaula, su comida y tus horarios antes de pedirle nada. Si acaba de llegar a casa, echa un vistazo también a nuestra ficha del agaporni y a qué comen los agapornis, porque un pájaro bien alimentado aprende mejor.
Método con premios para domesticar un agapornis en 6 pasos
Este es el método con refuerzo positivo que usamos para domesticar un agapornis (o amansarlo, como se dice en muchas casas), sea papillero o adulto. Cada paso se apoya en el anterior: no pases al siguiente hasta que el actual salga bien tres o cuatro veces seguidas.

Paso 1. Adaptación: unos días cerca de la jaula
Siéntate cerca de la jaula varias veces al día, habla bajito, lee o mira el móvil. No metas la mano todavía. El objetivo es que tu presencia sea normal y aburrida. Cuando coma tranquilo contigo delante, pasa al paso 2.
Paso 2. Descubre su premio favorito
Casi siempre es el mijo en rama, aunque algunos prefieren un trocito de manzana o una pipa pelada. Retira ese premio de la dieta diaria: tiene que ser algo que solo consigue contigo. Un premio que puede comer a todas horas no motiva.
Paso 3. Que coma de tu mano
Ofrécele el mijo primero a través de los barrotes. Cuando lo coja sin miedo, hazlo con la puerta abierta, y después con la mano dentro de la jaula. Mantén la mano quieta, háblale bajito y no le mires fijamente: para un ave, una mirada fija es la de un depredador.
Paso 4. El target: tocar un palito a cambio de premio
El target es un juego que les encanta y la herramienta más útil de todo el entrenamiento. Usa un palito (un palillo chino va perfecto) con la punta de color. Acércalo; en cuanto lo toque con el pico, di «¡bien!» y dale el premio al instante. Cuando lo haga siempre, aleja la punta poco a poco para que la siga. Con el target puedes guiarlo a donde quieras sin tocarlo.
Paso 5. La orden «sube»
Fíjate en el resultado que consigue el vídeo viral: Loki se sube al dedo con total confianza. Tú puedes llegar ahí sin acorralarlo. Pon el dedo delante de él, un poco por encima de sus patas, di «sube» y, en cuanto apoye una pata, premio. Con el target es aún más fácil: le pides que toque el palito colocado justo detrás de tu dedo.
Paso 6. Salidas en la habitación segura y vuelta a la jaula
Cuando ya sube al dedo dentro de la jaula, toca salir. Y aquí está el truco para que volver no sea un drama: su premio favorito solo está dentro de la jaula. Pídele «sube», llévalo tranquilamente y prémialo al entrar. Y no termines todas las sesiones metiéndolo en la jaula, o aprenderá que subir a tu dedo significa que se acaba la diversión.
¿Cuánto se tarda en domesticar un agapornis?
El vídeo promete un pájaro entrenado en menos de treinta días. La realidad es que depende de cada ave:
- Un agapornis joven y criado a mano (papillero) puede aprender en días o pocas semanas.
- Uno adulto o asustadizo puede necesitar semanas o meses.
- Un agapornis adulto que ya ha tenido una mala experiencia (persecuciones, manos bruscas) necesita volver al paso 1 y más paciencia.
La clave para domesticar un agapornis no es la prisa, sino un poco cada día.
Cómo es la sesión ideal
- 5-10 minutos, un par de veces al día. Mejor dos cortas que una larga.
- Justo antes de la comida principal, cuando tiene algo de apetito (nunca con hambre real).
- Siempre en el mismo sitio, sin ruidos, sin otras personas moviéndose detrás de ti.
- Termina con un éxito, por pequeño que sea, y un premio.
¿Papillero o adulto? ¿Uno o dos agapornis?
Un agapornis papillero (criado a mano desde pollito) ya viene acostumbrado a las manos y suele domesticarse muy rápido. Pero un agapornis adulto, de aviario o adoptado, también aprende: es más lento y exige más paciencia, pero el método es exactamente el mismo, premios y constancia.
¿Y si tienes dos? Los agapornis son aves muy sociales y una pareja se hace compañía cuando no estás. El reto es que, con otro agapornis, tú dejas de ser «lo más interesante de la habitación». Se puede domesticar a los dos, pero trabaja con cada uno por separado en las sesiones y empieza por el más curioso. Si tienes solo uno, tendrás que ser tú su compañía: más horas de atención y de juego cada día.
Errores típicos al domesticar un agapornis
- Perseguirlo por la habitación para cogerlo: solo conseguirás que te tenga miedo.
- Sesiones largas: se aburre y se estresa. Diez minutos bien hechos valen más que una hora.
- Gritarle, soplarle o castigarlo: los pájaros no entienden el castigo, solo aprenden a desconfiar.
- Cambiar de premio cada día: elige uno que le encante y resérvalo para el entrenamiento.
- Pasar al siguiente paso demasiado pronto: si falla, vuelve al anterior y repite.
- Meter la mano desde arriba: acércala siempre despacio, desde abajo y por delante.
Caricias, hombro y besos al domesticar un agapornis: lo que sí y lo que no
Para el autor del vídeo, el «nivel profesional» es sujetarle las patas y masajearle el cuello aunque se estrese. Aquí estamos en desacuerdo: tumbarlo boca arriba e inmovilizarlo le genera mucho miedo. La caricia buena es cuando él la pide: baja la cabeza, ahueca las plumas y se acerca. Rasca suavemente solo la cabeza y la nuca. Nunca la espalda ni debajo de las alas, porque eso estimula su comportamiento sexual (y de ahí vienen muchos problemas de puestas no deseadas).
¿Y el hombro? Es verdad que les encanta: es alto y seguro. Pero mientras os estáis conociendo, mejor evitarlo: tan cerca de tu cara, un mordisco por un susto puede acabar en el ojo o en la oreja. El hombro, como premio, cuando ya haya confianza.
¿Y los besos? Es muy tierno, pero no es buena idea darle besos en el pico: nuestra boca tiene bacterias que pueden enfermar a un ave, y algunas enfermedades de las aves, como la psitacosis, se pueden contagiar a las personas. Mejor un beso en la cabeza, o simplemente unas palabras cariñosas.
Señales de estrés al domesticar un agapornis: aprende a leerlo
Saber parar a tiempo es la mitad del trabajo de domesticar un agapornis. Estas son las señales que debes mirar en cada sesión:

- Boca abierta o jadeo: para y déjale espacio. Está asustado o tiene calor.
- Plumas pegadas al cuerpo (se ve más delgado de golpe): aleja la mano despacio.
- Intenta morder o huir: vuelve al paso anterior del entrenamiento.
- Baja la cabeza y ahueca las plumas: enhorabuena, está a gusto contigo.
Y si en vez de miedo lo que notas son muchos gritos, te interesa nuestro artículo sobre el canto de los agapornis para distinguir el canto normal del grito de reclamo.
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- 🪵 Zona de juego de madera natural (opcional): un sitio fijo fuera de la jaula para las sesiones y para que aprenda a quedarse quieto. Ver en Amazon
Preguntas frecuentes sobre domesticar un agapornis
Sí. Un agapornis adulto o adoptado aprende igual que un papillero, solo que más despacio: con premios, sesiones de 5-10 minutos y sin forzarlo, puede tardar semanas o meses en subirse al dedo con confianza.
No. Cortar las alas no domestica, solo quita la posibilidad de escapar. Es mejor preparar una habitación segura (ventanas y espejos tapados, sin otros animales) y entrenar con premios para que suba al dedo porque quiere.
Siéntate cerca de la jaula varios días sin meter la mano, ofrécele su premio favorito a través de los barrotes y después en la mano, no le mires fijamente y mueve la mano despacio y desde abajo. La confianza llega cuando tu presencia significa cosas buenas.
Pon el dedo delante de él, un poco por encima de sus patas, di «sube» y dale un premio en cuanto apoye una pata. Si antes le has enseñado el target (tocar un palito), coloca el palito justo detrás del dedo para guiarlo.
Un agapornis joven y criado a mano puede aprender en días o pocas semanas; uno adulto o asustadizo, en semanas o meses. Lo importante es practicar un poco cada día y no saltarse pasos.
No lo castigues ni le grites: el mordisco suele ser miedo o aviso. Retira la mano despacio, vuelve al paso anterior del entrenamiento y comprueba que no lo estás acorralando ni tocando la espalda o las alas.
Dos se hacen compañía y sufren menos soledad, pero será más difícil que te vean como lo más interesante de la habitación; entrena con cada uno por separado. Uno solo se domestica antes, pero necesita muchas horas de atención tuya cada día.
Resumen: así se domestica un agapornis sin cortarle las alas
- Sí: paciencia, premios y sesiones cortas; una habitación segura en lugar de cortar las alas; y que elija subir, con el target y la orden «sube».
- Mejor no: acorralarlo o «ser dominante», sujetarlo boca arriba, darle besos en el pico ni subirlo al hombro antes de tiempo.
Como dice el propio autor del vídeo viral, un agapornis te devuelve muchísima felicidad, y domesticar un agapornis con premios es la forma de que esa felicidad sea mutua. Con este método, además, lo hará porque confía en ti. ¿En qué paso estás con el tuyo? Cuéntanoslo en los comentarios o en el Muro Social de la comunidad Faukota (si todavía no tienes cuenta, regístrate gratis aquí), y suscríbete a nuestro canal de YouTube para no perderte los próximos vídeos.
Fuentes y créditos: las imágenes del vídeo proceden del canal ILiuHa BrO (entrenamiento de Loki), usadas como ejemplo para el análisis. Las recomendaciones sobre refuerzo positivo, corte de alas y señales de estrés siguen las pautas actuales de veterinarios de aves y entrenadores de psitácidas.
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